Hay una persona así en toda familia. Cumple años y nadie sabe qué regalarle, porque cuando quiere algo se lo compra. Todos los años acaba recibiendo una vela, un libro que ya tiene o un jersey que devolverá.
La salida no es buscar un objeto más raro. Es dejar de buscar un objeto.
Por qué una experiencia se recuerda más
Hay bastante investigación en psicología sobre esto y el resumen es sencillo: nos adaptamos rapidísimo a las cosas que tenemos. Un objeto nuevo emociona una semana y luego pasa a ser parte del paisaje. En cambio una experiencia se recuerda, se cuenta y hasta mejora con el tiempo, porque la memoria lima lo malo y se queda con lo bueno.
Hay un segundo motivo, menos comentado: las experiencias no se comparan. Nadie mide si su día de cerámica fue mejor que el de otro. Con los objetos pasa lo contrario todo el rato.
Y un tercero: la experiencia se comparte. Un regalo que incluye a otra persona regala dos cosas a la vez, el plan y la compañía.
Para quién funciona especialmente bien
- Padres y madres que nunca piden nada.
- Alguien que acaba de pasar por una época dura y necesita un día para sí.
- Parejas que ya viven juntas y tienen la casa llena.
- La amiga que se queja de que nunca hace planes.
- Alguien que acaba de mudarse a Asturias y no conoce nada.
Cómo regalar una experiencia sin meter la pata
Que la fecha la elija quien lo recibe
Este es el error más común. Regalar «el sábado 12 vamos a esto» convierte el regalo en una obligación en la agenda. Que sea un vale y que decida la persona.
Que no caduque enseguida
Un vale con tres meses de plazo genera prisa. Y la prisa es lo contrario de lo que estás regalando.
Que se pueda venir sola
No todo el mundo tiene con quién. Si la experiencia funciona viniendo sola —y las de grupo pequeño funcionan muy bien—, dilo al regalarlo, porque quita una preocupación silenciosa.
Piensa en su cuerpo, no en el tuyo
Regalar barranquismo a alguien con la rodilla mal es regalarle un problema. Ante la duda, algo tranquilo: un taller, un spa, una mesa buena.
Ideas concretas en Asturias, por presupuesto
- Hasta 50 €: una sesión de yoga y un brunch en un sitio con encanto.
- Entre 60 y 95 €: una jornada completa, con actividad o taller incluido.
- Para dos personas: la misma jornada por duplicado, que además regala compañía.
- Para un grupo: una experiencia privada a medida, ideal para cumpleaños redondos.
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Un truco que funciona muy bien: en vez de mandar un código por correo, imprime el vale y escríbele detrás por qué has elegido ese plan para ella. Cuesta cinco minutos y es lo que la gente guarda. |
¿Quieres regalar una jornada?
Preparamos tarjetas regalo para nuestras experiencias en Asturias: la persona elige la fecha y la experiencia que más le apetezca. Escríbenos y te la preparamos, con el texto que quieras dentro.
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I'll tell you about new dates before they go public, a story or two about the places we visit, and not much more.
If you ever get tired of it, you can unsubscribe in one click — no hard feelings.

